Por Eleuterio Rufo Moya Cosi[1]

Aún hoy…

Aún mi estómago lame sus tripas

Aún mi boca abre el hambre a cada segundo

Aún ella está sentada y duele más aún

Aún las noches de frío congelado.

¡Aún tanto dolor!

Y no hacer nada

Aún llueve tus ríos madre despeinada.

Aún bebiendo tanta sangre descomunal,

Ni pan se deja beber tanto dolor

Aún hoy tanto llanto…

Aún la soledad en mis huesos

Aún la boca tritura un volcán

Y se atraganta un terremoto.

Si no fuera por ti Vallejo

Hace rato hubiere descansado tu nombre.

Si no comías, ni tenías hambre

¿Por qué tanto dolor en el desayuno?

Si supieras, qué he cenado hoy

Un pan de TRASPIÉ ENTRE DOS ESTRELLAS y un vaso de ELEGÍA.

Soy más flaco que tú

Y todavía sin hambre para comerme las estrellas.

Y aún aquí

Lamiendo los restos del día

Deleitando y saboreando mis dolores.

[1] Nací en la comunidad campesina de Cantuma, distrito de Quilcapuncu, provincia de San Antonio de Putina, departamento de Puno, Perú; en una familia totalmente despeinada por las cordilleras, en el año de 1989 (18 de abril). Mi madre nació postrada, nos afloró postrada. Tuve madre pero ella necesitaba lactar. Cursé estudios superiores en el Instituto de Educación Superior Pedagógico Público de Huancané. Tuve infinidad de problemas económicos que han ido bloqueando mi camino. Esos problemas son cada vez más latentes van acrecentándose como las llamaradas del incendio del sol. Hace cinco años he renunciado al ser maestro y a la poesía, pero gracias a un amigo poeta estoy resucitando mis versos relegados hace más de ocho siglos.

Actualmente, soy docente y director de una institución secundaria en el poblado de Sina. Hace poco un diario local me hizo una entrevista y eso me alienta a seguir lamiendo mis venas en la soledad. Asimismo, vengo siguiendo una maestría en Administración de la Educación en la Universidad Nacional del Altiplano de Puno.