Por Orlando Ortz

Era lo que podemos llamar un día normal, incluso aburrido. La rutina diaria no se hacía esperar, desayuno, acompañado de laptop, café y quizás después un cigarro, el camino de navegación en la red era ya conocido.

Google Chrome / FaceBook: / Usuario: Izta@hotmail.com / Clave: 1234cokiepez

YouTube. Lista de reproducción, “música para leer y relajarse”

¡Veamos!, Lo mismo de siempre, el muro tapizado de estupideces y una que otra buena broma, la notica de un perrito maltratado (otro más), creo que es la noticia más pendejamente explotada, pero en fin. Y la clásica lluvia de publicaciones sobre “política”, robos, quejas, (que hueva)…

WatsappWEB: ¡hey! Hola, …cómo estás!???

Realmente no sabia quien era, pero ese saludo me pareció adecuado, amable y no quería ser grosera con alguien que quizás había olvidado que conocía. Finalmente no era mi contacto, así que tampoco tenía miedo de mandarlo al infierno y herir sus sentimientos

Izta — ¿bien y tú?, disculpa ¿quién eres? Ja, (perdón)

WatsappWEB: –Solo te podemos decir que vemos lo que haces, lo que compras, lo que ocultas y por lo tanto, podríamos concluir quien eres y como piensas… (uff).

¡Genial! otro estúpido acosador, un puberto caliente, o la nueva novia psicótica del imbécil de mi ex novio, pero como dije antes, era un día aburrido, pero si vamos a continuar con esto, hagamos las cosas como es debido, entonces agregue al Sr. desconocido a mi lista de contactos, claro, con el nombre mas adecuado que encontré, bautizándolo Sr.Stalker.

Izta – ah ¿sí? A ver Sr.Stalker, ¿quién soy?, porque en verdad me parece no intrigante, sino, podemos decir mágico que supieras quién soy, ¡ni yo misma lo sé!…

Y era cierto, quizás por eso el mensaje me había capturado, ¿quién soy?, buena pregunta. Pero había dicho, “vemos”, había dicho “podríamos”. Woow, que estúpida me sentí, cavilando en un mensaje tan tonto y perdiendo el tiempo con alguien que no conozco…

Sr.Stalker — ¡claro que lo sé, eres una cosita rica, (jajajaja) mmmm

Vaya que desilusión, directo a bloquearlo, aunque tenía algo de bobo y chistoso, “cosita rica”; seguro es un hombre, sin duda, o bien el puberto calenturiento, bueno… bloquear, (Sr.Stalker está escribiendo un mensaje)

Sr.Stalker – bueno, rica no literalmente… porque vaya forma de endeudarse.

1.- 25000 crédito bancario

2.- 9000 compra ML artículos de cocina

3.- 1800 lencería sexie (eeeeehh picarona)

4.- ya no digamos cable, internet, chocolates, vino, ¡vaya que forma de gastar… (love).

Izta – heeee ¡qué rayos! ¿quién demonios eres? ¿por qué sabes eso?

Te voy a denunciar…

Sr.Stalker – sí claro, ring, ring, ¿bueno?, ¿policía?, un tipo llamado Sr.Stalker me anda diciendo de cosas feas (buu, buu,) sabe mis cuentas, (buu, buu,)…

 

Izta – por favor amigo, en verdad ¿quién eres? Ya me siento asustada, por favor, estoy llorando. ¿Cómo sabes que eres el Sr.Stalker? ¿acaso puedes ver también mi celular? Por favor estoy llorando

 

Y era cierto, esa sensación de sentirse invadida me daba terror, ¿qué alcance tenía esta persona? ¿qué quería?

Sr.Stalker – estos son mis alcances, ¡mi PODEEEEEER! Jajajaja no tengas miedo, no puedo leer tu mente, pero cualquier persona se estaría preguntándose eso…

En ese momento se empezaron a abrir ventanas descontroladas en toda mi laptop, fotos, preguntas hechas en redes sociales, estados de cuentas bancarias, correos privados, listas de claves de usuario… ¡qué pesadilla! Y lo último me helo la sangre, la última ventana era un video en vivo, y la imagen que veía era la mía, en ese momento, pude ver mi cara de terror y la seriedad del asunto… y enloquecida traté de cerrar todas las ventanas, ¡no pude!

Sr.Stalker – ¿te puedo dar un consejo? Podemos hablar en otro tenor si gustas

Izta – sí, dime, te leo

Sabía que estaba en desventaja y en ese momento decidí seguir el ritmo que Sr.Stalker me imponía, quizás me daba tiempo de pensar. Me relajé, además sabía que me observaba a través de mi propia máquina.

Sr.Stalker – No marques a nadie, no te asustes, además no estamos en USA, –¿911?, ayuda,– (jajaja) –Srta. no se preocupe, vamos en camino, jajajaja–

Izta – ¿Eso es lo que quieres? ¿Burlarte?, vaya, tenía miedo, ahora entiendo que sólo eres un estúpido…

Sr.Stalker – Tienes razón, (discúlpame) pero quizás, esa sea la primer reflexión de hoy, ¿en cuánto tiempo llega ayuda en este país?

Izta – ¡No lo sé!, quizás sólo deba cerrar mi máquina, y hacerlo a la mexicana, mandarte derecho a la chingada…

Sr.Stalker – ese es el punto, somos tan vulnerables, pero a ti no te importa, si hoy te hiciera tanto daño, a nadie le importaría mas que a tu círculo tan cerrado.

Izta – por favor, ¿qué quieres? ¿me harás daño? ¿estás cerca? ¿quieres dinero?

Sr.Stalker – sólo quiero contarte tres cuentos, que pasaron en un país muy lejano, quizás en otra galaxia… ¿leerás? ¿quieres ´ler? Ja,ja,ja.

 Izta – sí

Sr.Stalker – No 3, ni 10, sino ¡43 ratoncitos! que estudiaban en una escuela para ser maestros, fueron secuestrados. Igual que tú rogaban –¡por favor!–, pero al gato malo no le importó, y bang jaló el gatillo, ¡sangre!, ¡sangre por todos lados! No sólo les quitó la vida, sino que deshonró sus cuerpos, ¡partes!, ¡miembros por todos lados!,  ácido, gasolina, ríos, ¡cuerpos destazados! Burlas, burlas a su familia, sangre, odio, cinismo. Fin ¿te gustó?

Izta – no

Sr.Stalker – Un señor con mucho dinero, le gustaba coger con niñas chiquitas, les baja los calzoncitos y les quitaba lo señoritas. A una señora no le gustó su actitud (mmm, malo, malo) y le contó al mundo entero su proceder, pero el señor “romántico” tenía amigos poderosos y la mandaron a callar, (cocos, dale sus cocos, le rogaba el señor ricachón a sus amigos), pero no la pudieron callar, ella gritaba y gritaba, pero a nadie le importaba escuchar. Fin. ¿te gustó?

Izta – Noooooooo, no me gustó ¿qué quieres? ¿Yo qué tengo que ver?

Sr.Stalker – mucho y nada a la vez, el tercer cuento te lo debo, tengo otras citas, pero hay “los mil y un cuentos” en la red, claro, tú los ignoras todos, ¡monstruo!… adiós.

De repente, el contacto se borró automáticamente de mi celular y el chat se cerró, todas las ventanas que no podía cerrar desaparecieron haciendo “pop”, “pop”, como palomitas de maíz, y sólo quedó abierto el video en vivo de mí observando el monitor de mi máquina, me quedé mirandome por algunos minutos, estaba petrificada, el miedo se había ido, pero quedaba una enorme vergüenza, ¿saben lo que soy? ¿soy un monstruo?… un sonido de entrada de correo rompió mi meditación de largos minutos, (lo abrí). En ese instante el video se cerró y la cámara WEB se apagó.

De: Sr,Stalker@hotmail.com / Para: Izta@hotmail.com  / Asunto; “con amor”

Un día Diógenes daba un discurso, y nadie le hacía caso, su oratoria era potente e importante, pero nadie prestaba atención, entonces empezó a cantar y a gritar y a hacer payasadas ladrando como un perro y enseguida una multitud se juntó a su alrededor: Diógenes arremetió diciendo, –“por eso son la sociedad que son, por eso son guiados por idiotas, porque sólo a ellos les prestan atención”–.

¡Éste es el tercer cuento!

Y el mail se cerro.

Ilustrador Héctor Mateo