Indira Ríos

Honduras

La decadencia que mortifica
atosiga todas las coordenadas las veinticuatro horas del día
marcando sin salvedad todo el calendario…
En este raudo transcurrir
perpetran con saña la ablación del techo de sus cabezas
haciendo que sean extraños en una tierra congénita a sus sentidos

Hacen que sus cuerpos se tambaleen
en un campo de guerra que sus anhelos nunca eligieron
Cerca del prurito de sus sueños
suena un cañón con el sello postal de los purulentos pacifistas

Tan solo ayer una cámara mostró un cuerpo
Sus lágrimas se volvieron una sola con el compungido mar
Un niño lloraba…
Un niño luchaba a muerte en el vigoroso espejo azul
huyendo del excidio patrocinado por el nobel de la paz

Escapar se torna vago
cuando el perímetro de batalla se extiende hasta donde hay oxigeno
La escena de lo imperdonable es utilizada para vender periódicos
utilizada para vender lástima mezquina
que se esfumará con presteza al voltear la página
Ninguno publica el rostro de los anélidos asesinos
Un apotegma dicta que las reglas de la publicidad no lo permiten
y la manipulación sigue en el menú elemental

Artífices de la perfidia omiten el holocausto de siglos
Omiten que hace siglos un sinfín de niños lloran,
un sinfín de niños son vapuleados…
Ayer y hoy en la vastedad de los puntos cardinales del planeta
imponen metástasis a la humanidad, pero éstas no serán portadas
y el criminal que presume exportar la paz seguirá encubierto.

De Siria y el mundo - sacado de www_mundiario_com

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