Los cambios en nuestro paisaje urbano son inevitables. Sin duda, las ciudades son un mapa que trazan los roles económicos, sociales y culturales que constituyen las personas que las ocupan.

En este sentido,  es el valor económico el que atrae a grandes empresas o gobiernos a desaparecer o transformar barrios o colonias de clases pobres o medias, ya sea por la fuerza o por un proceso causal más o menos prolongado de desplazamiento. En casi la totalidad de las ocasiones, este fenómeno no pretende mejorar las condiciones para los habitantes originarios, sino que estas acciones se realizan con el objetivo de adquirir terrenos a bajo precio y acrecentar el valor inmobiliario en beneficio del sector privado, ya sea inmobiliario o comercial.[1]

¿Crees que hay cada vez más plazas comerciales?, ¿Sientes que hay más edificios o grandes “desarrollos inmobiliarios” en tu colonia o cerca de ella?,  Probablemente esos cambios son parte de la gentrificación. Esta palabra proviene del inglés “gentry” que se refiere a la alta burguesía, por tanto, “gentrification” se refiere al aburguesamiento o elitización en el sentido urbanístico.

El problema de la gentrificación se encuentra en que dicho “progreso” no es democrático y suele marginar en todos los sentidos a los habitantes vecinos de estos proyectos. Este fenómeno necesita de una reconfiguración del uso de suelo, lo que afecta los precios de servicios y renta, lo que a la postre termina desplazando a quienes no pueden sostenerse en dicha situación. Los comercios locales desaparecen poco a poco y los establecimientos de cadenas comerciales proliferan. Como resultado, las clases sociales más desfavorecidas  son excluidas y orilladas a nuevas periferias.

Este fenómeno ocurre en todas las ciudades del mundo: Nueva York, Boston, Madrid, Rio de Janeiro, etc.[2] Es un proceso a nivel mundial y México no es indiferente a él. Actualmente, la corrupción de los gobiernos locales y el federal propicia construcciones que infringen los requerimientos ambientales, sociales y hasta burocráticos mínimos para poder operar. Las redes vecinales han hecho frente y, en ocasiones, han sido hostigados y violentados, sin embargo, en otros casos también han logrado frenar proyectos que los afectan, incluso han promovido mejoras en las condiciones de sus barrios.

A pesar de ser un proceso prolongado en muchas ocasiones, la injusticia que se manifiesta en este fenómeno es evidente para los ciudadanos. Desde los puntos de vista arquitectónico, cultural, ambiental, económico, social, político, urbanístico y hasta psicológico, la reconfiguración de las ciudades a partir de la gentrificación conlleva al deterioro de la convivencia vecinal y su marginación. La revista Los Heraldos Negros, invita a reflexionar, en su publicación número 21 (enero-febrero), sobre el respeto a los espacios públicos, por el compromiso social y gubernamental con los espacios comunes y por el respeto a quienes luchan contra los perjuicios urbanos del sector privado.

Modernidad y revolución - José Manuel Ruíz

[1] Verenise Sánchez, “Estudian impactos de la gentrificación en México”, en Agencia informativa CONACYT,  México, DF. 19 de agosto de 2015. Texto en línea: http://www.conacytprensa.mx/index.php/sociedad/personajes/2580-estudian-impactos-de-la-gentrificacion-en-mexico [Consultado el 12 de diciembre de 2016.]

[2] Museo de los desplazados es una organización que estudia los fenómenos de gentrificación en todo el Mundo y ayuda a los afectados de dicho proceso. http://www.museodelosdesplazados.com/