Por Marcelo Corona

Sergei Eisenstein, “El acorazado Potemkin”.

Escaleras abajo cae el pueblo.

Desciende duro en llanto frío,

como una lágrima sobre la mejilla de Odessa.

 

No hay dios que salve tanta barbarie.

Las madres lloran el vientre abierto a fuego.

 

Escaleras abajo,

a orillas del mar negro

algo viejo ha muerto.

 

El acorazado,

tábano del nuevo día

ha encendido el fuego.

ha incitado a los corderos su devenir en leones.

 

Banderas rojas,

como palomas,

cruzan el cielo del nuevo siglo.

quién sabe si sus crías

darán el parto más allá del horizonte.

 

Más allá del océano,

un águila relame de odio y celo.