Por Ehecatl Urrutia

Poco tiempo después del triunfo de la Revolución de Octubre en 1917, comenzó la Guerra Civil que a su vez condujo al “Comunismo de guerra”, mediante el que el nuevo estado bolchevique se organizó y obtuvo los recursos necesarios para hacerle frente a la contrarrevolución y la invasión extranjera. Este sistema económico se caracterizó principalmente por: convertir la propiedad y gestión privadas en públicas, la planificación y dirección de la economía por el gobierno, el racionamiento y distribución de alimentos y artículos de primera necesidad de manera centralizada, y la requisa de los excedentes agrarios de los campesinos para distribuirlos en el resto de la población. Aunque hubiese sido necesario en su momento, al terminar la guerra civil, este sistema ya no podía continuar, pues además de que no solucionaba la restauración de una economía prácticamente destruida, se estaba ganando el descontento de la población rural, que era la mayoría del país.

Para solucionar estos problemas, Lenin introdujo la Nueva Política Económica (NEP), que se caracterizó por el restablecimiento del mercado y permitir la existencia de algunas empresas privadas, mientras que el Estado seguía controlando, el comercio exterior, los bancos y las grandes industrias. La NEP tuvo éxito en su objetivo de restaurar la economía soviética de su estado devastado en 1920. Sin embargo, sólo produjo en el mejor de los casos, un ritmo de industrialización modesto y solamente hasta que hubiese un desarrollo industrial mucho mayor, eran poco lo que podían comprar los campesinos en las ciudades y que pudiera llevarlos a vender sus excedentes antes que consumirlos en sus pueblos. Este hecho fue conocido como la “Crisis de las tijeras” y fue una de las causas de que la NEP terminara sucumbiendo, además del alejamiento del socialismo y el restablecimiento del capitalismo que significaban esta política económica.[1]

Mujeres venden cebolla en un mercado. Año 1968. Fuente: https://mundo.sputniknews.com/

En el año de 1928, después de la muerte de Lenin en 1924 y las disputas internas en el partido por su sucesión, Stalin ascendió al poder y comenzó a aplicar el programa de colectivización agraria y desarrollo industrial que reemplazó a la NEP de Lenin. Se trataba de una economía planificada, dirigida por el Comité de Planificación Estatal, GOSPLAN, el cual se encargó de elaborar cada cinco años los planes en que se fijaban las cantidades a producir, los precios, los salarios, las necesidades de materias primas, energía, maquinaria y recursos humanos, según los objetivos de cada plan.

El objetivo de estos planes era construir los cimientos sólidos de una industria autosuficiente, centrándose principalmente en los bienes de capital y secundariamente en los bienes de consumo. Antes de 1939 se pusieron en práctica tres planes quinquenales en la URSS. El primer plan quinquenal (1929-1933) tuvo como principales objetivos, lograr la propiedad colectiva de la tierra y la modernización de la agricultura, además de dar un gran impulso a la fabricación de bienes industriales, dando preferencia al sector de la industria pesada. El segundo plan quinquenal (1933-1937) se enfocó en la consolidación de lo ya construido y el dominio de la técnica para mejorar la productividad, el rendimiento y también los niveles de vida, por lo que se planeó establecer la educación bajo control estricto del Estado, pretendiendo formar a los técnicos y profesionales que se requerían para aplicar el plan. El tercer plan quinquenal (1938-1941) se centró en la fabricación acelerada de armamentos para fortalecer la defensa del país ante las amenazas de la Alemania nazi; sin embargo, fue interrumpido por el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. A continuación, en este texto desarrollaremos el tema de los niveles de bienestar económico en la URSS durante la aplicación de los dos primeros planes quinquenales.

Los niveles de vida de la población en la URSS durante el primer plan quinquenal

En 1939, Stalin señalaba que la misión fundamental de este primer plan quinquenal era industrializar y modernizar su país, incluyendo a la agricultura “sobre la base del socialismo”.[2] Entre 1931 y 1932, las principales fuentes oficiales que son Molotov y Ordshonikidze[3] señalaron que no sólo se habían alcanzado los resultados esperados, sino que se habían superado tanto en la política de industrialización (sobre todo en materias primas y maquinaria) y en la colectivización agraria.[4]

En cuanto al nivel de bienestar económico alcanzado por la población, Stalin decía que el sistema Koljosiano[5] había acabado con la miseria en el campo y que con el sistema socialista de la industria había terminado con el paro forzoso, en lo que coinciden Molotov y Ordshonikidze, el primero contrastando el paro existente en los países capitalistas debido a la crisis económica de aquellos años y el segundo añadiendo el aumento de jornales y de construcción de viviendas.[6]

Sin embargo, debemos tener cuidado con las fuentes oficiales por su frecuente carácter propagandístico en esta época.[7] Por ejemplo, Alec Nove nos presenta una perspectiva crítica ante este panorama ofrecido por los dirigentes soviéticos. Él destaca el carácter vertical y de coacción que tuvo la colectivización agraria, usando la expresión para él más cerca a la realidad que es la de una “revolución desde arriba”,[8] aunque señala que el mismo Stalin se dio cuenta de la necesidad de detener los excesos (que él mismo y las autoridades habían propiciado) que se estaban cometiendo y los condenó, reivindicando “la voluntariedad” de las masas campesinas; pero al mismo tiempo, se seguían mandando órdenes con un carácter más bien ambiguo, pues al mismo tiempo que se censuraban los excesos, se mandaba a consolidar el nivel existente de colectivización.[9] En resumidas cuentas, Nove, nos dice que se pusieron los cimientos para la base industrial de la URSS (como señalaban las autoridades soviéticas) pero a costa del campo.[10]

Nove nos muestra el gran deterioro del nivel de vida del campo, como por ejemplo con las grandes requisas de alimentos en 1931 que le dejaban poco al campesino para sobrevivir. Podemos ver aquí el talón de Aquiles para el proyecto socialista soviético y que le llevaba a aceptar al mismo Molotov que el problema más difícil y grave de la revolución era la transformación de la agricultura.[11] Todas estas duras medidas y el desvío de las cosechas a los canales del mercado negro o a los almacenes de los mismos campesinos, por los bajos precios que ofrecía el estado, llevarían al hambre de 1933. Este fue uno de los periodos cuando más se redujo el nivel de vida de los campesinos y hasta se habla de una gran cantidad de muertos por la hambruna.[12]

También en los ámbitos urbanos menciona “acentuadas privaciones”, aunque reconoce el forjamiento de una poderosa industria y confirma el éxito en la superación del plan quinquenal al cumplirse un año antes de lo previsto. Así mismo apunta que hubo 3 factores que determinaron el bajo nivel de vida de esos años: “la excesiva inversión en la industria pesada, las consecuencias de la colectivización en la agricultura, y el empeoramiento de la relación real de intercambio”. Además, hubo una excesiva rotación de mano de obra, déficits en servicios como la vivienda (problemas de hacinamiento, en gran parte por la migración de la ciudad al campo y el privilegiar la construcción en la industria acosta de la vivienda), el transporte, el agua, las tiendas etc.[13] No obstante, Nove deja ver que la seguridad social se estaba desarrollando: “las cantinas de las fábricas servían platos baratos en grandes cantidades; […] los alquileres permanecían muy bajos”[14]. Esto lo confirma el economista e historiador marxista Maurice Dobb, pues nos dice que hubo un considerable crecimiento del número de cantinas y comedores vinculados a las fábricas y empresas de todas clases, lo que supuso un apreciable aumento en el nivel de vida de la clase trabajadora.[15] Dobb también coincide en que fue un periodo de excesos graves, de notable escasez de alimentos e ignorar el principio de voluntariedad en la formación de granjas colectivas por parte de los dirigentes. Sin embargo, Dobb explica esta aceleración de la colectivización agraria (que tenía como objetivo poner las bases para industrializar la URSS) al tomar en cuenta la amenaza de las potencias capitalistas que llevaron a incrementar su programa de defensa.[16]

Los niveles de vida de la población en el segundo plan quinquenal

En este plan, los dirigentes se enfocaron en mejorar los niveles de vida de la población en cuestiones como el suministro de artículos alimenticios e industriales, de consumo diario, la cuestión de la vivienda, en la agricultura los problemas de sequía, intensificación de cosechas entre otros puntos.[17] Esto nos puede dar un indicio de que los dirigentes sabían los sacrificios en los niveles de vida de la población durante el primer plan quinquenal.

Para Nove, los niveles de vida seguían siendo bajos, comparados con los de 1928, pero reconoce que hubo una mejoría de las condiciones de vida durante los 3 años que siguieron a 1934, y que a pesar de que los resultados en la producción de bienes de consumo, de construcción de vivienda y del aumento de los salarios reales no se cumplieron como se esperaba, las industrias de bienes de consumo progresaron. En el campo hubo un gran aumento ganadero entre 1933-37 que benefició tanto al campo como a la ciudad, pues había más carne y leche en esos dos ámbitos.[18] 1937 fue el mejor año en el nivel de consumo de los campesinos (sobre todo en cereales) y la recuperación del volumen del producto agrícola de los niveles de 1933 fue efectiva.[19] Dobb también coincide en afirmar las mejorías que hubo con este segundo plan; señala el mejoramiento del problema alimenticio y el aumento de los bienes de consumo, no solamente en las ciudades, sino en muchas regiones rurales. Menciona que el suministro de cereales a las ciudades dejó de ser una causa grave de preocupación y hace alusión a la abolición del sistema de racionamiento en las ciudades a partir de 1935.[20]

Como conclusión podemos afirmar que con la aplicación del segundo plan quinquenal hubo una mejoría de los niveles de vida de la mayoría de la población en la URSS en comparación con los niveles del primer plan. Este segundo plan buscó superar las deficiencias del primero y en gran medida lo logró. Respecto al primer plan, debemos pensar que Rusia era un país fundamentalmente agrícola[21] y al quedarse aislada después de la Revolución de Octubre, amenazada por las potencias imperialistas y sin que estallara la revolución socialista en otros países industrializados más avanzados, la URSS quedó ante la tarea de realizar una modernización acelerada que costó sacrificios en los niveles de vida de la población.

Finalmente, el bienestar económico del segundo plan fue interrumpido por el tercer plan quinquenal (1938-1941) que como dijimos, se centró en la fabricación acelerada de armamentos para fortalecer la defensa del país ante las amenazas de la Alemania nazi; y éste a su vez fue interrumpido por el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Con este panorama podemos ver que el proyecto socialista soviético se encontró desde su nacimiento en difíciles circunstancias históricas que nos pueden ayudar a explicar su devenir.

[1] Eric Hobsbawm, Historia del siglo XX (1914-1991), trad. Juan Faci, Jordi Ainaud y Carmen Castells, México D. F, Crítica, 2014. pp. 377-380.

[2] Iosif Stalin, Historia del PCUS, primer apartado del capítulo 10 en: https://www.marxists.org/espanol/tematica/histsov/pcr-b/cap10.htm Consultado el 25 de octubre de 2017.

[3] Viacheslav Molotov era en ese entonces presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo y Sergó Ordshonikidze era Comisario del Pueblo del Consejo de Economía Nacional y después Comisario del Pueblo de Industria Pesada de la URSS.

[4] Molotov, El triunfo del Plan Quinquenal, segunda parte en: https://www.marxists.org/espanol/molotov/1931/triunfopq.htm Consultado el 26 de octubre de 2017 y Molotof y Ordshonikidse, El segundo plan quinquenal de los soviets y balance del primero, trad. y pról. de F. Armesto, Madrid, M. Aguilar, 1932. P. 30, 31, 56, 57, 145 y 146.

[5] Los Koljoses eran granjas colectivas o cooperativas agrícolas.

[6] Stalin, Historia del PCUS… cap. 10, Molotov y Ordshonikidse, El segundo plan… p.39 y 49.

[7] Alec Nove, Historia económica de la Unión Soviética, Madrid, Alianza, 1973. p. 166.

[8] Ibid. p. 176.

[9] “Después de haber fomentado excesos de toda índole, Stalin ordenó hacer un alto. Con una desfachatez inaudita censuró a los funcionarios locales. “El éxito se les había subido a la cabeza” Y escribía: “Los éxitos de nuestra política agrícola colectiva son debidos, entre otras cosas, al hecho de que se basa en el carácter voluntario del movimiento de las granjas colectivas” (las cursivas son suyas)”. Ibid. p. 177 y 178

[10] Ibid. p. 185.

[11] Aunque, obviamente él hablaba de su solución con la aplicación del plan.  Molotof y Ordshonikidse, El segundo plan… p.57.

[12]Sin embargo, no se puede saber la cantidad exacta de estos, puesto que casi no hay referencias en fuentes primarias como los periódicos, sólo testigos oculares de aquellos años. Alec Nove, Historia económica… p.183-188.

[13] Ibid. pp. 201-207.

[14] Ibid. p. 217.

[15] Maurice Dobb, El desarrollo de la economía soviética desde 1917, 6ª ed., trad. de Angel de Lucas, Madrid, Tecnos, 1972. p. 231.

[16] Una prueba de esto fue la publicación del Memorándum de Tanaka, expresión de los proyectos de expansión japoneses en el continente asiático. Ibid. p. 235-237.

[17] Molotof y Ordshonikidse, El segundo plan… p. 69 y 89-92.

[18] Alec Nove, Historia económica… p. 234, 237, 238, 241 y 250.

[19] Ibid. p. 251 y 256.

[20] Maurice Dobb, El desarrollo de… p. 271 y 279.

[21] Tanto en 1913 como en 1926 la población rural era de un 82%. Eric Hobsbawm, Historia del siglo XX… p. 379