Por María Fernanda Vaca García

Los sueños del siglo XXI son:

Los de aquel hombre cansado por tantos años de trabajo y al que nadie le asegura tener una vejez plena;

Los del joven que no tiene oportunidades para continuar con sus estudios;

Los de aquella mujer que lleva en brazos a su bebé anhelando tener algo que ofrecerle para comer;

Los de aquel adolescente que va huyendo de un mundo lleno de delincuencia;

Los de todos aquellos que han sido mutilados en cuerpo y alma;

Los de aquella joven que busca no ser abusada sexualmente en su barrio;

Los de todas aquellas personas que buscan reencontrarse con sus seres queridos.

Los de aquella estudiante que por más que busca empleo no encuentra;

Los de aquel comerciante que no ve ganancias de su negocio porque tiene que dar una cuota a la banda de la colonia;

Esos sueños que van y vienen montados en un alma de acero, en aquel montón de fierros que representan mucho más que dolor, sufrimiento o terror, pues aún hay alegrías y anhelos; es aquel medio donde encuentras quién te tienda la mano como un buen amigo, quién te vea más que como un signo de pesos, alguien que sobre todas las cosas entiende que, a pesar de todo, sigues siendo una persona que siente.

Que siente aquel dolor de partir, de dejar al amor de su vida, a sus hijos, a su mejor amigo, a sus hermanos, a sus padres, por ir buscando la tierra prometida, aquel lugar para el cual se hace eterno el caminar, donde tu trabajo sirve para mantener un sistema económico ya caduco, al que no le importan tus sentimientos; donde a tu vida le ponen un valor económico, donde no importa tu seguridad.

Sueños que parecen diluirse con el viento, con el calor, con la arrogancia e imprudencia de los gobernantes de aquellos países que no son capaces de asegurar una vida digna a todas las personas.

Sueños que a pesar de ser golpeados, macheteados, vejados, aún persisten, persisten en aquellos guerreros de alma incansable.

Esos sueños del siglo XXI son los de todas aquellas personas que salen de su país buscando mejores oportunidades de vida y que, a pesar de todo, siguen creyendo que en un lugar lejano encontrarán la paz y la calma.

13 abril 2014, Ixtepec, Oaxaca.

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“Sueños” Ilustración: Héctor Mateo García