Por Fernando Martín Jiménez

Judío, comunista, periodista e intelectual, la vida de Katz se caracterizó por su práctica revolucionaria en distintos suelos. Israel Lieb Katz, quien en la etapa adulta cambió su nombre por el de Leo, nació en 1892 en la región de Bukovina dentro del territorio del Imperio Austro-Húngaro. Fueron Europa, Estados Unidos y México los lugares donde Katz defendió la revolución socialista, la condición judía y el antifascismo.

            El padre de Leo, Jacob Katz, fue un vendedor de leña de la región de Bukovina con la particularidad de ser considerado un sabio ortodoxo dentro del medio judío (en su linaje hubo una buena cantidad de rabinos). Se puede deducir que la educación que recibió en casa el joven Katz estuvo fuertemente marcada por la doctrina judía y que, posiblemente, en ésta se encuentran algunas de las raíces de su activismo político (además, por supuesto, del imperialismo y el avance del comunismo en su tiempo).

            La región, por otro lado, era rica en términos agrícolas y gran parte de la tierra estaba monopolizada. La capital, Czernowits, era paso del ferrocarril (desde 1866), contaba con varias escuelas y una universidad aunque esto no significó que la educación fuera un aspecto importante de la región, pues gran parte de la población era analfabeta (Katz fue un caso especial teniendo en cuenta este aspecto). Cabe mencionar que dentro de la población convivían hablantes del ucraniano, del rumano, del yiddish, del alemán, del polaco, del armenio, del ruso, del griego, etcétera.

            El joven judío fue testigo de las revueltas campesinas en Rumania, durante el año de 1907, provocadas por la concentración de la propiedad de la tierra (condición similar a la de su región) y por su efecto de miseria para los trabajadores de éstas; las revueltas se dirigieron en contra de los grandes terratenientes. Leo Katz infringiendo la ley visitó Rumania, contempló la acción campesina y la represión que la envolvió.

            Dentro del ámbito cultural judío, Katz formó parte de un movimiento que colocó al yiddish en el lugar de “lengua nacional” del pueblo judío. Se trató de un movimiento internacional que comenzó en la primera década del siglo XX. Lo encabezaron hombres influyentes y políticos judíos y del que se derivaron campañas de enseñanza y aprendizaje del yiddish en Europa.

            Leo ingresó a la Universidad de Viena en 1914 para estudiar historia e idiomas orientales antiguos. Obtuvo el doctorado en 1920 con una tesis que versó sobre la historia del pueblo judío en Alemania durante el siglo XIV. Dentro de estos años tuvo participación en la serie de huelgas que agitaron Viena y que dieron lugar a la formación de consejos de obreros; ingresó en el Partido Comunista de Austria (fundado entre 1918 y 1919) y desde entonces fue militante constante de la causa comunista.

            Entre 1920 y 1923 viajó a Estados Unidos, sus lugares de paso fueron Chicago y Nueva York, este último reconocido como lugar de encuentro y discusión, desde varios años antes, de intelectuales comunistas y socialistas. Durante esta estancia en Nueva York Katz participó en la publicación periódica yiddish Freiheit. De vuelta en Viena se reincorporó al trabajo de partido y escribió para su periódico. En 1930, y residiendo en Berlín, participó también en la publicación partidista Rote Fahne.

            Con respecto a su vida personal cabe mencionar que Leo Katz se unió en 1924 con Bronia, una joven judía austriaca, con un gran interés en la cultura y que también ingresó en las filas del Partido Comunista. En 1927 nació su hijo Friedrich, que más tarde sería reconocido como importante especialista de la historia de México.

            El ascenso del Partido Nazi empujó los pasos de Leo, y también los de su familia, a salir de Alemania y más tarde del continente. Antes de ser capturado por los nazis, por su origen étnico y su militancia política, Leo Katz y su familia se trasladaron a Francia. Desde este lugar nuestro comunista colaboró en la edición del periódico yiddish Naie Presse y apoyó, con la introducción de armas, al Ejército republicano durante la guerra en España. En 1938 fue deportado de Francia y viajó con su familia a Nueva York.

            En 1940, como consecuencia de su partidismo, el gobierno de Estados Unidos le negó la residencia. Ese mismo año la familia Katz llegó a México con la ayuda del Comité Unido Antifascista para refugiados. En nuestro país promovió la agrupación de los comunistas alemanes recién llegados. Junto con otros exiliados judíos, como Egon Erwin Kisch (escritor y fundador del Partido Comunista de Austria), fundó la Comunidad Intelectual Antifascista. También fue director de Tribuna Israelita, institución creada en 1944 como instancia de análisis, opinión y diálogo perteneciente al Comité Central de la Comunidad Judía de México (fundado en 1938 con el objetivo de auxiliar a los refugiados judíos de Europa). Además de lo anterior, Leo siguió escribiendo para periódicos alemanes y austríacos. Su actividad de periodista fue constante.

            Después de intentar vivir en Israel en 1949, donde se gestaba una experiencia de organización social con tintes socialistas y de vida comunitaria, Leo Katz y su familia regresaron a Viena. De nuevo se integró a las actividades del Partido Comunista de Austria.

            Leo Katz, el judío, el comunista, el antifascista, el periodista e intelectual murió en 1954, a la edad de 62 años. Dejó el recuerdo de su vida como ejemplo de compromiso con la libertad humana, la justicia y el socialismo; su pensamiento quedó guardado en numerosos periódicos combativos; su trabajo en diversos esfuerzos organizativos; su experiencia, intelecto e ingenio en sus novelas: Totenjaeger (Cazadores de muertos) y Seedtime (Tiempo de sembrar), por mencionar un par. Leo Katz fue un hombre del siglo XX y un revolucionario de nuestro tiempo.

            La exposición de algunos pasajes de la vida de Leo Katz tiene la intención de llamar la atención del lector acerca de la historia de la comunidad judía que llegó a México como consecuencia del ascenso del fascismo en Europa durante el siglo XX. Pretende, sobre todo, llamar la atención hacia los judíos comunistas (como Leo) y algunas organizaciones que lograron construir, en mayor o menor medida, relaciones con elementos sionistas, socialistas, y comunitarios.

Leo Katz Imagen tomada del sitio web: diariojudio.com

Leo Katz
Imagen tomada del sitio web: diariojudio.com

            ¿Por qué hacerlo? El estudio detallado de estos aspectos nos permitirá: conocer la composición (en términos de opinión política y activismo) de los judíos refugiados; conocer el sionismo desde su conexión con el socialismo en un determinado momento (mediados del siglo XX); comprender mejor la historia del estado de Israel, estudiando el germen socialista o comunitario que formó parte de su gestación (aspecto aún poco conocido en el medio académico mexicano); y conocer de manera más amplia a la izquierda comunista de México y la difusión del marxismo, en la que participaron, en distinto grado, refugiados judíos como Yako Behar y Boris Rosen.

            Por último, es necesario señalar que una parte importante de estas líneas fueron elaboradas a partir de un artículo del historiador americano John Womack Jr. que apareció en el sitio web diariojudio.com el 05 de abril de 2012 con el título de Leo (Lieb) Katz, Intelectual, político y escritor; padre de Friedrich Katz. Los pasajes más conocidos de la vida de Lieb fueron recogidos de artículos no especializados y referentes a la vida del historiador Friedrich Katz.

            A continuación se presentan algunas referencias, en éstas se ha incluido la de un libro especializado en el activismo judío en México, es importante porque revela varios temas planteados durante el cuerpo de este texto (en especial la entrevista a Enrique Semo), como la composición social y opinión política de los refugiados en México, la politización de la juventud judía, sus organizaciones, su concepción de sionismo, de socialismo y de comunidad.

Referencias: