Por Damián Andreñuk
(Buenos Aires, Argentina)
Hay quienes desestiman la niñez más castigada,
más marginal, más miserablemente humana.
Esa niñez con piernas flacas, enferma, plañidera;
con los vientres tan hinchados
como su hambre y como su humillación,
con los párpados en carne viva
cubiertos de moscas carroñeras.
Hay quienes desestiman la niñez más castigada,
más huérfana, más desgraciadamente invisible.
Esa niñez donde torturan inocencias.
Esa niñez en un infierno que olvidamos.
Esa niñez sin libertad que han traído al mundo
a pagar por las ruindades de nuestra inconsciencia.