Por Ilargi Zweig

que se derrumben todos los gritos

que las miradas se borren en silencio

Y los días renazcan con ternura.

 

Que las palpitaciones asesinen corazones

y los muertos se levanten alegres,

las flores se colisionen y se vuelvan palabras

y los cobardes dejen de llorar piedras.

 

Que de las grietas surja la esperanza,

y con ella surja también el odio,

que las noches naveguen bajo los llantos

y los días no dejen de ser suspiros inútiles.

 

Aquí, donde se concentra toda la soledad y pesa más que el plomo,

donde los ríos no son azules y se desbordan de lágrimas,

y los recuerdos son estúpidos cristales rotos.

 

Aquí, donde llega toda la naturaleza muerta y putrefacta,

y toda la tristeza del mundo

y todos los amores perdidos

y todos los perros románticos.

¡Aquí habitamos!

Ilustración: Héctor Mateo García

Ilustración: Héctor Mateo García