Por Gerardo Rayo y Héctor Mateo

El día de ayer, miércoles 27 de enero de 2016, hubo una protesta afuera del Reclusorio Sur, para exigir la libertad de los hermanos Rojas Victoria. Alrededor de la una de la tarde comenzaron a llegar familiares, amigos y conocidos de Miguel y Guillermo, estudiantes universitarios detenidos arbitrariamente desde el 18 de enero pasado.

Poco antes de las dos de la tarde, los padres de Miguel y Guillermo y los abogados ingresaron a la audiencia programada a las 14 horas., la cual dictaminaría la situación de los dos estudiantes. Sobre la banqueta se podían observar carteles y escuchar consignas, entre ellas, la porra de la UAM y el conocido “goya” de la UNAM.

A las 15 horas, salió el padre de Guillermo y Miguel para decirnos que estaban libres, que sus hijos por fin podrían ir a casa en la tarde. El chofer del microbús de la ruta 100 de Xochimilco, quien los acusó del robo de 800 pesos, no se presentó a declarar, y además de su testimonio, nunca hubo pruebas que inculpara a los hermanos Rojas. Su padre agradeció la solidaridad y el apoyo de los estudiantes y familiares ahí presentes.

Más tarde salió su mamá, nos acercamos a ella y nos abrazó. Nos contó lo mucho que extraña a sus hijos y lo difícil que es asimilar su ausencia. ¡Es imposible asimilar su ausencia! Por eso estamos aquí, porque pensar en su ausencia es insoportable. Nos cuenta que cada mañana beben café y platican, a ellos les encanta el café, y sin ellos, el café sabe diferente, no sabe a nada.

Sabemos que ya están libres y que saldrán en la madrugada, que son inocentes y personas intachables, dibujantes excepcionales y graffiteros talentosos. Sabemos también que son víctimas de acusaciones falsas, de un sistema penal corrupto y absurdo que manda a la cárcel a las personas sin antes haber investigado o concluido las averiguaciones, de burócratas y funcionarios sin escrúpulos, de negligentes conductores de transporte público, de periodistas con poca ética profesional, de una falta de respeto a las garantías individuales y a los derechos humanos. Hoy ellos están afuera, libres, y los podemos estrechar en nuestros brazos. Pero muchos otros permanecerán encerrados o desaparecidos sin juicios ni sentencias, sin familiares cercanos o amigos, en lugares sucios recónditos y violentos.

Enhorabuena por la libertad de Miguel y Guillermo Rojas Victoria, aunque nada podrá reparar el daño cometido, sabemos que se impidió una injusticia. Ojalá esto nos permita tener mayor conciencia de nuestro entorno y luchar abiertamente contra la injusticia en todas partes, contra quien sea, en todas sus formas.

Protesta por la libertad de Guillermo y Miguel Rojas Victoria

Protesta por la libertad de Guillermo y Miguel Rojas Victoria

Pronunciamiento por la libertad de Guillermo y Miguel Rojas Victoria